RRC/Washington: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 21 de junio de 2025 que las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un ataque aéreo exitoso contra tres instalaciones nucleares iraníes: Fordow, Natanz e Isfahán. En publicaciones en su red social Truth Social y en un discurso televisado, Trump afirmó que la instalación subterránea de enriquecimiento de uranio de Fordow, considerada una de las más fortificadas y clave del programa nuclear iraní, fue destruida. Según sus declaraciones, el ataque utilizó bombarderos B-2 y la bomba GBU-57 Massive Ordnance Penetrator, un arma antibúnkeres exclusiva de Estados Unidos, capaz de penetrar estructuras profundamente enterradas como Fordow, ubicada a unos 80-90 metros bajo una montaña cerca de Qom. Trump describió la operación como un “éxito militar espectacular” y afirmó que las capacidades nucleares de Irán fueron “totalmente destruidas”, instando a Irán a buscar la paz para evitar futuros ataques.
Sin embargo, las autoridades iraníes, incluido el subdirector político de la cadena estatal, Hassan Abedini, afirmaron que las instalaciones no sufrieron daños significativos porque los materiales clave habían sido retirados previamente. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y su director, Rafael Grossi, indicaron que, aunque las instalaciones de Natanz e Isfahán sufrieron daños severos en ataques israelíes previos, los daños en Fordow fueron “muy limitados, si los hubo”.
Por otro lado, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, advirtieron que la intervención estadounidense podría desencadenar graves represalias y una escalada del conflicto regional. Irán ha negado consistentemente que su programa nuclear tenga fines militares, insistiendo en su carácter pacífico.
Dado que la información proviene de fuentes contradictorias, con afirmaciones de Trump sobre la destrucción total frente a reportes iraníes y del OIEA que minimizan los daños, no se puede confirmar de manera concluyente el estado actual de las instalaciones nucleares iraníes, particularmente Fordow. La situación sigue siendo volátil, con posibles implicaciones para la estabilidad en Oriente Medio.
